Atraer no es sobre recibir
Atraer no tiene que ver apenas con nuestra capacidad de recibir, para atraer tenemos que ser en coherencia, en nuestros pensamientos, emociones y acciones. No se trata de lo que quieras atraer a tu vida, ni de concentrarte y visualizarlo, se trata de que primero observes tu propia alineación.
Si esos tres pilares que rigen nuestro movimiento estan desalineados, lo que pienso es diferente de lo que siento y por efecto de lo que hago, entonces lo que voy a atraer es caos.
Repito. No se trata de lo que quieras atraer en sí ni de cuan grande sea, tiene que ver con darse cuenta las oportunidades que la vida te pone en frente para lograr alinearte internamente.
Si has decidido que quieres algo, y lo quieres desde el fondo de tu corazón, puede que eso no llegue al instante pero lo que si llegará son situaciones que te preparen.
Por eso nuestra actitud frente a la vida siempre debe ser de humildad y aprendizaje; dejando que la vida nos prepare, de la forma que sea, y nos alinee para la llegada de nuestros sueños.
Atraer no se trata de recibir, es sobre dar.
Con dar no me refiero a ser solidario o hacer un servicio a la comunidad, contínuamente estamos dando hacia afuera nuestra energía. La ley de atracción resulta de la combinación de dos leyes universales. Ley de Resonancia y Ley de polaridad. Hoy escribiré sobre la primera.
El ejemplo más claro:
Arrojas una piedra en una fuente de agua o en un lago. Las ondas que provoca la piedra en su caída, es así como funciona la resonancia. Si tengo un pensamiento en mi, cuanto más pesado sea, más resonará hacia afuera y en un radio mayor que si mi pensamiento es liviano.
Con el primer caso me refiero a nuestras creencias. Están tan arraigadas que se transforman prácticamente en materia, y son los pensamientos mas densos, por lo tanto los que más van a definir lo que estemos resonando.
Lo segundo son nuestros sueños. Al ser anhelos y no algo que esté instalado en nuestra memoria, estas ideas o pensamientos se tornan muy sutiles y a veces imperceptibles a la hora de resonarlos (y atraerlos).
En el primer caso, ya estamos alineados, llegamos a nuestra vida adulta pensando, sintiendo y actuando según nuestras creencias.
En el segundo caso, las probabilidades de resonancia o atracción de un sueño disminuyen si:
- sólo hay un sentimiento profundo pero que no alcanza para mover tu cuerpo a la acción.
- te obsesionas pensando en tu sueño y creándolo en tu mente pero eso tampoco te mueve a la acción.
- te esfuerzas y accionas mucho pero te olvidas de sentirlo y vivir el proceso.
-etc
Puede haber muchas combinaciones de desequilibrio interno (respecto a lo quieres atraer) que acaben en no realización; sin embargo hay solo una combinación para que resuenes y atraigas con certeza.
¿Sabes cuál es?.
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